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El monte Fuji con su cumbre nevada en invierno desde la isla de Enoshima (Prefectura de Kanagawa).
El monte Fuji es mucho más que la montaña más alta de Japón. Es un volcán activo de 3.776 metros de altura, aunque su última erupción ocurrió en 1707. Se encuentra entre las prefecturas de Shizuoka y Yamanashi, a unos 100 kilómetros al suroeste de Tokio, y por su importancia religiosa y cultural fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2013.
Pero viajar hasta Japón tampoco garantiza que puedas verlo. Durante la temporada de lluvias, que suele ir desde principios de junio hasta mediados de julio, puede quedar completamente oculto entre las nubes. Si quieres aumentar las posibilidades, lo mejor es intentarlo a primera hora de la mañana o al final de la tarde, y aprovechar los días despejados de invierno, cuando suele haber una mayor visibilidad.
La zona desde la que lo mires es otro factor a tener en cuenta, ya que las condiciones meteorológicas pueden cambiar bastante si estás en el norte o en el sur.
En el lado norte, dentro de la prefectura de Yamanashi, podrás encontrar lugares con lagos y valles. Uno de los más conocidos es el lago Kawaguchi, en la región de los Cinco Lagos del Fuji. Muy cerca se encuentra la famosa pagoda Chureito, probablemente una de las imágenes más reconocibles de Japón. El parque Oishi es otra buena opción para disfrutar del paisaje. Y si te gustan los parques de atracciones, en esta misma zona está Fuji-Q Highland, conocido por sus montañas rusas, algunas de ellas con récords Guinness. Desde allí incluso puedes subir a la noria y ver el Fuji si el día te lo permite.
Por otro lado, al sur y sureste están las costas y las localidades de las prefecturas de Shizuoka y Kanagawa. Una de las opciones más sencillas desde Tokio es acercarse hasta Kamakura y Enoshima, a unos 50 kilómetros de la capital y aproximadamente una hora y media en tren. Desde algunas de sus playas se puede ver con bastante claridad, casi como si estuvieras al lado.
Incluso el atardecer puede resultar especialmente bonito, aunque también puede ser bastante frustrante hacer todo el viaje para descubrir que las nubes lo tapan. Por eso, si tienes pensado moverte, merece la pena comprobar primero la previsión.
Existe una web japonesa, SeeMtFuji, que indica las posibilidades de ver el Fuji desde el norte y el sur con una puntuación del 1 al 10, tanto por la mañana como por la tarde. Es una forma de decidir si ese día merece la pena planear la visita hasta alguno de esos lugares. Ademas, otro pequeño truco, es buscar una grabación en directo de la zona en YouTube y comprobar por ti mismo cómo está el cielo.
Pero no hace falta alejarse de Tokio:
Pero tampoco necesitas salir de Tokio para intentarlo. Hay varios miradores desde los que puedes ver el Fuji, como Tokyo Skytree, la torre de radiodifusión más alta del mundo, con 634 metros de altura. Tiene dos miradores: el Tembo Deck, situado a 350 metros, y la Tembo Galleria, a 450 metros. El primero ofrece una vista de 360 grados, mientras que el segundo es una rampa en forma de caracol.
La entrada al Tembo Deck cuesta 1.800 yenes (unos 10€) y el acceso a los dos miradores, 3.000 yenes (unos 16€), aunque el precio puede cambiar según el día y el tipo de entrada. A pesar del precio, hay una ventaja: antes de pasar por taquilla puedes comprobar si el monte Fuji está visible gracias a unos carteles que actualizan a cada hora.
Y si no quieres subir a la Skytree, tienes otras opciones, como Roppongi Hills o el Edificio del Gobierno Metropolitano de Tokio en Shinjuku.
Si tienes mucha suerte, quizás puedas llegar a ver el Diamond Fuji, el momento exacto en el que el sol coincide con la cima de la montaña durante el amanecer o atardecer, creando el efecto de un diamante que brilla.
Vistas al monte Fuji durante el trayecto en shinkansen de Osaka a Tokio.
Incluso, si quieres disfrutar de una mejor vista, puedes ir hasta ahí y escalarlo.
Si te lo estás planteando, te alegrará saber que no es muy complicado, no necesitas escalar con cuerdas ni ser un profesional. Pero eso no significa que sea fácil. Es una ruta de montaña larga y bastante empinada, a gran altura, y las condiciones pueden cambiar mucho durante el recorrido.
En verano puedes comenzar la caminata con calor y humedad y terminar encontrándote con frío, viento, lluvia e incluso temperaturas bajo cero cerca de la cima. La temporada oficial de 2026 es, según la ruta, del 1 o del 10 de julio al 10 de septiembre. Fuera de este periodo, los senderos hasta la cima permanecen cerrados porque las condiciones pueden ser especialmente peligrosas.
Además, hay una tasa obligatoria de 4.000 yenes (unos 21 €) por persona, destinada a contribuir a la conservación y la seguridad de la montaña. El registro y el pago pueden hacerse por internet antes de la subida, así que es mejor dejarlo preparado el día anterior.
En la ruta Yoshida, la más utilizada desde Yamanashi, también hay un límite de 4.000 personas al día. Además, quienes no tengan una reserva en un refugio no pueden acceder entre las 14:00 y las 3:00 del día siguiente. Estas medidas buscan evitar una práctica muy peligrosa: intentar subir del tirón durante la noche sin descansar, conocido en inglés como bullet climbing.
Por eso, lo más sensato es dividir la subida en dos días y pasar la noche en uno de los refugios. El ascenso suele llevar varias horas y la bajada también puede ser exigente, especialmente por los caminos con grava volcánica. Se recomienda caminar despacio, llevar bastones y reservar fuerzas para el descenso.
Silueta del monte Fuji al atardecer desde el puerto de Enoshima.


