Barriles sin alcohol: la tradición detrás de los komodaru
Puede que los hayas visto en fotografías de Japón sin preguntarte demasiado qué son. Filas y filas de barriles de sake apilados frente a un santuario. Pero la realidad es mucho más curiosa: muchos están vacíos y, aun así, tienen mucho valor.

Barriles de sake apilados uno sobre otro en el Santuario Meiji de Tokio.
En la entrada de algunos santuarios japoneses llama la atención ver decenas de barriles de sake apilados unos sobre otros. A primera vista pueden parecer simples elementos decorativos y, aunque es cierto que la mayoría están completamente vacíos, también tienen un significado mucho más profundo.
Se conocen como komodaru y conservan la forma de los antiguos recipientes en los que se transportaba esta bebida. Están hechos de madera y decorados con paja tejida y cuerdas de junco, siguiendo una tradición que se ha mantenido durante siglos. Los que vemos en estos lugares, sin embargo, suelen ser más simbólicos que prácticos. Muchos no contienen nada o llevan un líquido que no se puede beber, colocado únicamente para darles peso y evitar que el viento los derribe. Solo en ocasiones excepcionales contienen alcohol auténtico.
Su significado está relacionado con una tradición sintoísta llamada shinsen, que se traduce literalmente como «comida divina» o «alimento para los dioses». Es decir, son ofrendas a las deidades como muestra de agradecimiento o para pedir su protección y favor. Junto al alcohol, también se suelen ofrecer arroz, agua, sal, pescado o frutas y verduras de temporada.
El sake es una de las ofrendas más habituales porque el arroz es uno de sus ingredientes principales. Y precisamente el estado de las cosechas puede ser una cuestión de enorme importancia. En el verano de 2023, Japón sufrió olas de calor que dañaron gravemente los cultivos. Parte del arroz perdió calidad hasta el punto de no poder venderse y redujo la cantidad del año siguiente. La escasez contribuyó, además, al fuerte aumento de los precios.
Para frenar esta escalada, el Gobierno japonés se vio obligado a usar más de 210.000 toneladas de arroz de sus reservas estratégicas de emergencia a comienzos de 2025.
Por eso, detrás de muchos de estos barriles probablemente haya también alguna plegaria para que las próximas cosechas sean abundantes. Aunque una buena parte sean probablemente una representación de antiguas ofrendas, siguen recordando que detrás de cada botella hay una cosecha que agradecer.
Vista general de la pared de barriles de sake del Santuario Meiji, en Tokio.
Aunque los barriles son ofrendas, no cualquiera puede entregarlos. Suelen ser las bodegas de sake de todo el país, conocidas como sakagura, las que los donan. Es un gesto que combina lo espiritual con lo comercial: las empresas aportan la bebida necesaria para los rituales del santuario, conocida como o-miki, y a cambio los sacerdotes rezan por la prosperidad del negocio.
Pero también hay un tercer motivo: la visibilidad. Miles de visitantes pueden pasar cada día junto a estos barriles y ver el nombre o el logotipo de la empresa. Para las bodegas, formar parte de un santuario y de una tradición tan antigua también supone una cuestión de prestigio.
Eso sí, no los encontrarás en todos los santuarios. Algunos de los lugares donde pueden verse son el Meiji Jingu, en Tokio, o Itsukushima, en Hiroshima; también aparecen en otros lugares de culto de distintas regiones del país.
Así que, en tu próximo viaje a Japón, puedes utilizar la aplicación de traducción del móvil para describir qué dicen los textos pintados o impresos en los komodaru y comprobar si los nombres coinciden con algunas de las marcas de sake más conocidas del país.
Y si te gustan tanto que te gustaría tener uno en casa, también es posible. Existen tiendas especializadas que los venden en tamaño real o en versiones más pequeñas. Los precios varían bastante según el tamaño y el diseño, pero actualmente pueden encontrarse modelos desde unos 100-300€. Pulsando aquí puedes ver algunos modelos y hacerte una idea de cómo son.
Detalle de los sellos impresos sobre la paja de los barriles.

